Ignacio Guerrero artista plastico

IGNACIO GUERRERO es libre cuando pinta y nos libera al mismo tiempo de cualquier prejuicio para soñar, dormido o despierto. Las mujeres estiran sus brazos y sus piernas hasta ocupar un sitio digno y cómodo en el lienzo donde habrán de habitar. Los pájaros, sean colibríes, palomas o garzas, acompañan cada viaje visual hacia los aires más lejanos. Cada figura es una alegoría, una emoción franca traducida en animales y personajes gracias al dominio de la técnica y el pincel. Todo cuanto se observa es un juego, un maravilloso juego de tonalidades y texturas. Los caballos galopan con energía, las puertas no encuentran la llave, las ramas de los árboles anhelan flotar. No cabe duda que las musas más simpáticas y provocativas desfilan con entusiasmo por cada pintura y dirigen la orquesta pictórica con las manos voladoras de la infinita creatividad.

- Laura Zohn

SEMBLANZA

IGNACIO GUERRERO:
"EL TEJEDOR DE ENSUEÑOS"

La obra pictórica de Ignacio Guerrero es sorprendente por el rigor de su belleza. El colorido y la capacidad de figurar espacios, cuerpos y palpitares impregnados de energía deslumbran a cualquiera que los contemple; ante éste simple hecho ninguno puede sustraerse del encanto provocado frente al permiso de indagar en el universo de la ensoñación, paraíso idílico imposible de habitar.

Nuestro folclore es el mejor pretexto encontrado por el autor para extraer la tonalidad de nuestra tierra mexicana, el matiz de las pasiones románticas y la figuración de lo utópico, brindándonos el resultado de su magia que impacta también por la hibridez de los componentes culturales, característica vigorosa e imprescindible de nuestros artistas.

Los espacios arquitectónicos son fracturados deliberadamente por ingredientes ilógicos a fin de maravillarnos. Las frutas tropicales son habitadas como recintos; y las aves, caballos y personajes gozan de metamorfosis quimérica.

Gracias a su capacidad creativa, el autor nos otorga el placer de la contemplación estética de lo ilusorio, de la pradera que conduce al país de lo ideal, donde podemos rescatarnos, por breves momentos, de la rudeza de lo real.

Es así como Ignacio Guerrero, reconocido pintor de México y con presencia en el extranjero, contribuye con técnica precisa en el complejo y delicado arte de plasmar, en la blancura de los lienzos, fragmentos del vasto color figurativo del universo imaginario.

-Arturo Villaseñor